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¿Alguna vez has oído hablar del término “Gaslight”, conocido en español como Luz de Gas?

24 de junio de 2021 admin

Aunque es posible que no, de hecho, se trata de un tipo de abuso emocional muy frecuente en nuestra sociedad, pero poco conocido como tal. El término luz de gas proviene de una obra de teatro de 1938 llamada “Gaslight” (que significa literalmente luz de gas), cuya obra cuenta la historia de un hombre que le miente a su esposa y la manipula psicológicamente hasta que ella cree que realmente está loca. En el filme, el marido manipula a su mujer con sutileza hasta convencerla de que ella se imagina cosas, recuerda mal las discusiones y hasta le hace dudar de su cordura. En eso, básicamente, consiste este tipo de maltrato psicológico. El abusador altera la percepción de la realidad de la víctima provocando que no sea consciente de que padece un maltrato o una situación que debe denunciar. Desde entonces, el término “luz de gas” ha sido empleado para describir el comportamiento destinado a manipular a los demás. El objetivo es controlarlos por ambiciones egoístas, por lo que, cualquier persona que emplee luz de gas con otra, debe reconocerse como una forma de abuso.

De hecho, los comportamientos o personalidades controladoras tienen el potencial de acabar como esta forma de maltrato psicológico. Se trata de una forma de manipulación utilizada para que la víctima dude de su propio criterio, que se puede convertir en un patrón de abuso emocional, donde la persona llega a dudar de su propia percepción, juicio o memoria, hasta generarle ansiedad, confusión o incluso un estado depresivo. La razón es bastante simple: si se busca controlar a las personas para conseguir algo, es probable que esa persona llegue a un punto en el que no le importe la otra nada en absoluto. Solo el fin. Por lo que el individuo hará lo que sea necesario para lograr su objetivo. Esta forma de abuso emocional intenta socavar la percepción de la realidad de una persona.

Como podemos apreciar, este tipo de manipulación es muy sutil aunque peligrosa, ya que facilita continuar relaciones tóxicas. La víctima casi nunca es consciente de estar siendo maltratada. O, al menos, no maltratada tal y como se entiende generalmente el término, ya que no hay una agresión clara. Simplemente, a base de poner en duda todo, discutir todo y menospreciar sus puntos de vista, la mujer va encerrándose en sí misma. Se trata también, en consecuencia, de un maltrato muy difícil de explicar para la víctima y todavía más complicado de denunciar.

Fuente: www.muyinteresante.es